Detrás de mi propia historia

tania fot para web sobre mi

Antes de acompañar a otras mujeres a volver a sí mismas, yo también tuve que aprender a volver a mí.

Cuando amar se convirtio en necesitar.

Durante mucho tiempo me costó reconocer mi relación con el amor y con las parejas. Tuve momentos en los que sentí que necesitaba tener a alguien a mi lado para sentirme completa. Como si estar sola significara estar vacia. Como si mi valor dependiera de que alguien me amara y me eligiera. 

Y cuando una relación terminaba, no solo sentía que perdía a una persona, sentía que me perdía a mí.

Me dolía soltar. Me dolía imaginar que esa persona podía continuar su vida sin mí. Me dolía sentir que ya no era importante. Y muchas veces confundí amor con necesidad, compañía con seguridad y apego con felicidad. Por lo que llegue a preguntarme: 

Si se qué algo me hace daño ¿Por qué me cuesta alejarme? 

¿Por qué cuando estoy sola siento que me hace falta algo?

¿Para que necesito tanto sentir que alguien me ama?

Quizas tú también conoces esas preguntas. 

Quizas has dicho “esta vez si voy a soltar”…pero no puedes

Quizas comienzas una nueva relación y piensas que esta vez será diferente a la anterior hasta que terminas descubriendo que, de alguna manera, la historia vuelve a repetirse.

Yo también estuve ahí. 

Hasta que comprendí que el problema no era cambiar de pareja o encontrar a la persona correcta. Primero tenía que volver a encontrarme a mí.

Tuve que aprender a estar conmigo sin sentir que me faltaba alguien. A reconocer cada una de mis heridas emocionales. A cuestionar mis patrones y creencias. A encontrar dentro de mí aquello que buscaba afuera.

Y descubrí algo que transformó mi manera de relacionarme: 

No necesitas dejar de amar para aprender a soltar. No necesitas buscar afuera porque lo que necesitas esta dentro de tí.

Este proceso no ocurrio de un día para otro. Fue un camino de conciencia, de preguntas incómodas, de mirar hacia adentro y aprender nuevas maneras de relacionarme desde el amor conmigo y con los demás. 

También tuve que aprender a vivir con pérdidas que no podía evitar.

Y como si aprender a soltar en mis relaciones no fuera suficiente, la vida también me llevo a enfrentar otro de los sufrimientos más profundos que he vivido:

Cuatro pérdidas de embarazos por abortos espontáneos.

Cuatro veces tuve la ilusión de ser madre. 

Cuatro veces imaginé una vida que nunca llegó.

Con cada pérdida no solo despedía un embarazo. También tenía que despedirme de la versión de mí como madre que tanto había imaginado.

Esto me llevo a enfrentar una de las preguntas más difíciles de mi vida:

¿Qué pasa cuando el sueño de ser madre no sucede como lo imaginaste?

Este tipo de pérdidas te deja un dolor tan profundo porque no solamente pierdes lo que estaba ocurriendo, también pierdes lo que estabas imaginando. 

Con el tiempo, el duelo, la frustración y la tristeza me llevaron a comprender algo que cambió mi manera de mirar mi historia:

Aceptar no significa dejar de sentir. Aceptar significa dejar de luchar contra lo que no puedo cambiar y comenzar ha abrazar a la mujer que sí puedo elegir ser.

Hay Situaciones en la vida que no podemos recuperar, pero sí podemos transformar la manera en la que vivimos después de ellas.

Cuando miro mi historia, veo un hilo que une todo.

Las relaciones, los apegos, el miedo a soltar, las pérdidas de mis embarazos, el duelo, la necesidad de sentirme elegida y todos esos momentos en los que sentí que algo fuera de mí tenía el poder de definir como me sentía.

Finalmente, todo terminó llevándome a una misma pregunta:

¿Como vuelvo a mí?

No fue un camino perfecto. Pero fue un camino real.

Hoy puedo mirar hacia atrás y reconocer que aquello que un día pensé que me había roto también terminó llevándome a conocerme, reconstruirme y descubrir una versión de mí que no sabía que existía.

No puedo cambiar lo que viví. Pero sí puedo decidir qué hago con mi historia.

Y esa es una de las razones por las que hoy acompaño a muchas mujeres ha encontrar su camino y crear su propia historia desde el amor.

Porque sé lo que se siente estar perdida dentro de una historia que no elegiste.

Sé lo que es preguntarte si algún día volverás a sentirte tú.

Y sé que sanar no significa borrar el pasado.

Significa dejar de vivir prisionera de él.

Si alguna parte de mi historia se parece a la tuya, quiero que sepas algo: No estás sola. Y tu historia todavía puede transformarse.

Mi filosofía

“Transformas tu vida cuando te enfocas en tu interior.”

Mi misión

Acompañar a mujeres a sanar heridas emocionales, fortalecer su amor propio y construir una vida con amor, paz, propósito y libertad.

Mis valores

  • Empatía

  • Respeto

  • Confidencialidad

  • Compromiso

  • Autenticidad

  • Transformación

Mi formación

  • Licenciada en Marketing

  • Mentora Holistica

  • Especialista en Desarrollo Personal (en formación continua)

 
“Creo fielmente que toda mujer puede reconstruirse desde el amor, sanar sus heridas y descubrir que la vida que anhela comienza cuando decide volver a elegirse a si misma.”